Fisioterapia Graciela · Avilés
Nuestro equipo de fisioterapia en Avilés
Somos cuatro fisioterapeutas: Graciela, Irene, Patricia y Amely. Conoce la información profesional de cada integrante y consulta la disponibilidad de la clínica.

Graciela García Gutiérrez
Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Oviedo. Colegiada nº 33/481.
Formación y atención publicadas en terapia manual, drenaje linfático y suelo pélvico.

Irene López Fernández
Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Oviedo. Colegiada nº 33/987.
Formación y atención publicadas en terapia manual, osteopatía y ejercicio terapéutico.

Patricia Ajates Rodríguez
Diplomada en Fisioterapia por la Universidad de Oviedo. Colegiada nº 33/540.
Formación y atención publicadas en ecografía, EPI y osteopatía.

Amely González Martín
Diplomada por la Universidad de Oviedo. Colegiada nº 2259.
Especialista en Terapia Manual y Drenaje Linfático Manual.
Los botones de reserva abren la agenda general de la clínica. No preseleccionan una fisioterapeuta; si quieres una cita con una profesional concreta, consulta las opciones de la agenda o contacta con nosotras.
Profesional colaborador
Dr. Fernando García-Herrero Suárez
Médico especialista en Medicina Deportiva. Licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Oviedo. Colegiado nº 33/07391.
¿Por qué ser fisioterapeuta?
Con apenas 8 años empecé a hacerle masajes en la cabeza y en el cuello a mi padre, porque le dolía mucho la cabeza y él decía que le aliviaba y yo era feliz por ayudarle.
Con 10 años, mi hermano tuvo un esguince en el tobillo haciendo kárate y por aquel entonces se escayolaba. Así que tras semanas de muletas, le dieron una hoja con ejercicios y le dijeron que los fuera haciendo. Yo que era la pequeña, me sentaba en un cojín en el suelo y le iba haciendo aquellos ejercicios y le ayudaba a ir moviendo el pie, a caminar de nuevo sin muletas y a drenar ese pie hinchado y de nuevo yo feliz por ayudar.
Yo decía que quería ser médico “de tocar”. Y con 12 años lo tuve claro: Vi en la tele un reportaje del Centro Nacional de Parapléjicos de Toledo y vi trabajar a un chico con un paciente joven que estaba en silla de ruedas por un accidente de coche. Hacían ejercicios en el agua, movimientos en la camilla, y le ayudaban a caminar. Entrevistaron a un chico y ponía debajo “Fisioterapeuta” y yo dije… ¡Eso, eso es lo que quiero ser!
Y tras muuucho estudiar para sacar la nota y poder estudiar en la Universidad de Oviedo aquí sigo cumpliendo mi sueño de la infancia. Ser fisioterapeuta y ayudar a los demás.
Acabé la carrera y me fui a trabajar a Portugal, luego a Villablino con la Minero Siderúrgica de Ponferrada tratando a los mineros con sus múltiples lesiones, después accidentes de tráfico en Gijón, en una asociación de párkinson en Avilés, en clínicas privadas con deportistas…
Amigos, conocidos y vecinos me pedían consejo, les trataba de forma desinteresada. No les quería cobrar porque me encantaba ayudar.
Poco a poco se fue corriendo la voz y el teléfono empezó a sonar preguntando por Fisioterapia Graciela (el nombre se lo puso la gente), y comencé a ver a personas a las que no conocía de nada y cada vez más pacientes venían. La familia y los amigos me animaron a ponerme por mi cuenta.
Así que tras varios meses preparándome haciendo cursos de empresa, a la par que trabajando, me lancé a abrir Fisioterapia y Masajes Graciela. Un espacio en el que pudiera desarrollarme y aplicar los tratamientos con total libertad y dedicar al paciente el tiempo y la atención que yo creía oportuno.
De esta aventura empresarial comenzó en 2004 y sigo enamorada como el primer día de esta bonita profesión que es “médico de tocar” y cuando tu pasión es tu profesión, se nota.
Pero sin duda, Fisioterapia Graciela, no sería lo mismo sin las compañeras que se han ido incorporando según la clínica crecía.
Ellas son un pilar fundamental en esta historia y juntas formamos un equipo multidisciplinar estupendo, ya que nos ayudamos con los tratamientos y nos complementamos para que los pacientes mejoren y que entre todas, ayudemos a la gente a mejorar su calidad de vida.
Muchas horas juntas, muchos fines de semana de cursos, mucho cariño y mucho respeto y admiración por el trabajo de cada una.
Juntas somos EQUIPO. Trabajamos con honestidad y con ilusión. Y nos dedicamos a la fisioterapia porque nos gusta y eso, una vez más, se nota.